Las elecciones de Italia y Perú reabren
el debate en Chile sobre el derecho a voto de los chilenos del exterior.
Por Gustavo Mártin Montenegro
Master in Spanish and Latin American
Studies (UNSW)
Las elecciones de este fin
de semana en Italia para elegir a su Primer Ministro y las de Perú para
designar a su Presidente de la República, abren de nuevo el debate sobre
la participación ciudadana de los chilenos del exterior. Mientras un
gran número de naciones conceden y respetan este derecho a sus
ciudadanos, Chile aparece como la excepción.
Llama especialmente la atención, que nuestro país, que se jacta de
modernidad y participación creciente en la comunidad internacional, sea
aun un remiso en esta materia, tan importante para un sector del país,
que por diversas razones han debido optar, muchas veces
involuntariamente, por fijar o establecer su residencia en el extranjero.
Una población de 857.781 ciudadanos, según cifras muy conservadoras del
Ministerio de RR. EE y del INE, que en la práctica alcanza a más de un
millón de chilenos y que supera en número de habitantes a Primera Región
de Tarapacá (428.594), a la Segunda de Antofagasta (493.984), a la
Tercera de Atacama (254.336), a la Cuarta de Coquimbo (603.210), a la
Sexto Región del Libertador Bernardo O’Higgins (780.627), de la Novena
Región de la Araucanía (869.535), Undécima de Aisén (91.492) y a la
Duodécima de Magallanes (150.826).* En otras palabras, una población
chilena radicada en el exterior, temporal o permanentemente que supera a
ocho regiones del país.
Desafortunadamente la
opinión pública en Chile está pésimamente mal informada del aporte y
contribución que sus compatriotas realizan desde el exterior, por el
Chile que nunca han logrado arrancar de su corazones. Ignoran también de
la potencialidad, que una comunidad chilena organizada, puede significar
para el país en términos económicos, culturales y tecnológicos.
Normalmente, para justificar la negativa a un derecho elemental de sus
ciudadanos, se arguyen o establecen tres razones: 1º Están fuera
del y si quieren votar que se vengan a vivir a Chile, solo así pueden
participar. 2º No pagan impuestos y si no lo hacen, no tienen
derecho a participar en los procesos cívicos que tiene el país y 3º
No están informados del acontecer nacional. Son ignorantes de los
acontecimientos que ocurren en el país y cómo entonces pueden votar en
estas circunstancias.
Sería conveniente responder a estas tres preocupaciones alimentadas en
la prensa y en el discurso infundado de algunos dirigentes políticos:
1º.- Entre los chilenos que están fuera del país, están los Embajadores,
Cónsules y Secretarios de nuestras representaciones diplomáticas en el
exterior. Ellos, al igual que los chilenos residentes en otros países,
no pueden votar. Se les niega a ellos también este derecho. Representan
al país o más bien al Estado y se les dice: “lo sentimos. Tu nos
representas afuera, pero no puedes votar porque estás en el extranjero”.
Aberrante situación que los excluye de sus derechos como ciudadano, aun
cuando son “los representantes oficiales” del país en la comunidad
internacional. De igual modo a miles de chilenos, hombres y mujeres de
nuestro pueblo, que por muy variados motivos han debido quedarse fuera
del país, porque sus familias crecieron fuera del territorio nacional y
se produjeron matrimonios con parejas de otras naciones, que es difícil,
por no decir imposible, que puedan volver a Chile. Eso no significa que
todos ellos dejen de ser chilenos. La doble nacionalidad ya es un hecho
consumado y la gran mayoría de los países la acepta como algo normal.
2º.- El aporte económico de los chilenos en el exterior, hacia su país
de origen, es significativo. Mientras vivieron en Chile pagaron
religiosamente sus impuestos y muchos de ellos, ya jubilados, tienen
igual tratamiento que los jubilados que viven en Chile. No hay
diferencias. Por otra parte,
el
propio gobierno ha señalado, a través del Banco Central, que los
chilenos del exterior aportan anualmente casi 50 millones de dólares por
concepto de remesas enviadas a los familiares en el país. En los últimos
años, diversas campañas solidarias realizadas por los chilenos en el
exterior han significado aportes en dinero, materiales y equipos por
unos 800 millones de dólares, según la Secretaria de Comunicación y
Cultura del Gobierno de Chile** ¿Sería importante investigar si los
ciudadanos chilenos de las Regiones, 1,2,3,4,6,9,11 y 12, entregan, por
concepto de impuestos a la renta una cantidad similar a la que hacen los
chilenos del exterior? Tengo mis dudas, pero no lo puedo asegurar.
3º.- La
revolución tecnológica y el avance de la comunicaciones han permito que
los acontecimientos del mundo sean captados, en materias de segundos, en
cualquier lugar de nuestro planeta. En Australia y debe ser así en otros
países, la información y los acontecimientos sobre Chile son
instantáneos. La comunidad chilena del exterior tiene acceso a la señal
internacional de TVN de Chile y a través de Internet se sintonizan la
programación digital del Canal 13, de Mega, ChileVisión y algunos
canales de provincias, como la televisión de la U. Católica de
Valparaíso. Llegan, por Internet, la mayoría de los diarios nacionales y
regionales y se pueden escuchar, como locales, un gran número de
radioemisoras del país. He visitado casas de chilenos y me han
comunicado que tienen o la televisión de Chile (TVN) o la radio
Cooperativa encendida durante todo el tiempo que permanecen en sus
hogares. Este flujo constante de informaciones y noticieros, nos da
acceso a conocer lo que pasa en el país, a conocer muy de cerca de sus
protagonistas y ha permanecer tan bien informados, como si estuviéramos
en nuestro propio Chile.
Este
inmenso grupo de chilenos, que han pasado a constituir verdaderas
penínsulas humanas de Chile, espera, de parte de los parlamentarios, el
derecho a que se les reconozca el derecho a voto, como está aconteciendo
en las elecciones de Italia y del Perú.
* Chile 2005, El país que
somos, Ministerio Secretaria General de Gobierno, Tercera edición,
agosto de 2005.
**Nº 21,
septiembre de 2005, página 5