Los primeros pasos del deambular de chilenos por el mundo dejaron huellas de leyenda. En una California enardecida por el oro, marcó su impronta Joaquín Murieta, bandido justiciero al que suponemos chileno, oriundo de Quillota, aunque algunos insistan en situar su cuna en la mexicana Sonora.
En esa la misma huella se confundieron las pisadas de un chileno de alcurnia y origen conocido, aunque tan aventurero como el anterior. Vicente Pérez Rosales, también sintió los estertores de la fiebre del oro e inmortalizó sobre el papel algunos episodios de la primera gran emigración económica más allá de nuestras fronteras.
Este agosto de 2003 se han cumplido 150 años desde que la cabeza de Joaquín Murieta recorrió California en exhibiciones morbosas que sellaban el fin de esas fechorías que según decenn, vengaban la horca de su hermano y la violación de su mujer.
Neruda cantó a ese dolor: “Con el poncho embravecido y el corazón destrozado galopa nuestro bandido matando gringos malvados. Galopa con poncho rojo y en su caballo con alas y allí donde pone el ojo, mi vida, pone la bala. Por esta calle llegaron esos hombres atrevidos. Se encontraron con Joaquín y Joaquín con su destino” . En 1853 la recompensa por su cabeza fue de mil dólares."
Documento obtenida de http://www.censo2002.cl/