En algún lugar de la Ciudad de México
 Pasión
Nuestra historia ha sido meteórica desde la ocasión en que nuestras miradas se encontraron. Dicha experiencia me ha llenado de una dulcísima inquietud. Desde entonces tu mirada se ha convertido en la salvación de mis pesares, en la guía de mis emociones. Es tan deliciosa, que sólo necesito evocarla para conjugar nuestras realidades, para resguardar nuestros secretos sin pudor alguno. Tu mirada me ha llenado de valor, ha permitido descubrirme fuera de mí y encontrarme aquí, adentro, con lo que soy, con lo que he sido; descubrir que aún tengo tiempo para perder la calma y abandonarme en los brazos de la pasión.
Las circunstancias nos impiden estar juntos pero sabes bien que estamos unidos, unidos hasta el tuétano, cubiertos por un manto seductor. Mi amor cada día crece pero confieso que esto me provoca temor, temor a que se haga adulto, temor a que envejezca, temor a que muera. Pero también temo que te vayas; que decidas caminar otros senderos, que tomes por asalto otros besos, que te apropies de otros cuerpos. Eso, querida, tan solo de pensarlo en realidad duele. Me arrebata la calma y un insomnio se apodera de mis noches, robándome la tranquilidad plena, obligándome a esperar la mañana imaginando que escapas a cada rato.
Pero también comprendo que tu viaje apenas inicia, que al final de cuentas, con tus ojos inexpertos miras al mundo, descubres y redescubres cosas en las que yo ni siquiera había pensado. No es que no quiera que te vayas, sólo no lo hagas.
En algún momento tendré que ceder el paso a otra historia, lo sé,  pero mientras eso sucede, no sabes cómo recuerdo el beso tímido que me regalaste, el palpitar de tu pecho pegado al mío; tus manos sudorosas moviéndose inquietas por sobre mi espalda; tu rostro desconcertado por mi atrevimiento y luego, tu sonrisa cautivante, atrapadora.
De verdad te lo digo, te amo hasta donde mis fuerzas me permiten, hasta donde mis años me dejen, porque sin pedir nada a cambio me has entregado la pasión de tu mirada y la exquisitez de tu cuerpo tierno; deslizarme por entre tus muslos en irreverentes ocasiones hasta descansar en tu regazo me inflama de una pasión inmensa y así voy deleitando este amor paso a paso.
No creas que no duele este amor a hurtadillas, este amor de a ratos, alejado de todo y cerca de nadie, este amor prohibido por nuestros mundos divididos. Pero no tengas pena, ahora camino a salvo con tu compañía en secreto, cargado de la savia de tu vida, mirando el horizonte.
            Si te vas, por favor no te despidas, deja el recuerdo de tu mirada y la humedad de tus besos grabados en mis ganas. Pero si puedes, aún no te vayas, no te vayas, todavía.
Con amor
Arrebato        
 
Jorge Tlatelpa - Mexico